martes, 19 de agosto de 2008

LA DICTADURA DE LOS MEDIOS



El pensamiento hegemónico es hegemónico porque representa a un sector de la sociedad que detenta el poder, y desde ese poder convence a las multitudes de que sus necesidades y deseos parciales y sectoriales son las mismas necesidades y deseos de la totalidad de la sociedad.

Este grupo o sector del poder, del privilegio, para lograr esta empresa ejecuta una estrategia mediática, una manipulación del pensamiento y de la construcción de la realidad, y una represión de las identidades en la sociedad. A tal punto logra esta represión de la identidad que el ciudadano medio, digamos un sujeto de la clase media, habla pensando que habla por sus intereses y pensamiento propio y en realidad es hablado por la TV (Tinelli, TN., la televisión comercial en su conjunto), por la Radio: (Continental-Monsanto, Radio 10, Mitre y tantas otras) por los titulares de los diarios (La Nación, Clarín, Crítica) y así siguiendo.


Estas cosas, presentadas en diálogo con el filósofo Gerardo Peña en un libro reciente, en realidad son variaciones con modernas tecnologías y afinadas tácticas de publicidad de la llamada industria cultural, tan bien conceptualizadas por Adorno y el grupo de Frankfurt hace ya muchos años.

Nuevas formas de dominación que en realidad son viejas formas maquilladas.

Podemos decir con justa razón que ni siquiera el posmodernismo y la globalización nos trajeron una novedad en términos revolucionarios humanistas: más de lo mismo, lo viejo presentado como nuevo, y lo nuevo idolatrado en términos de paradigma. Un paradigma que favoreció [y fue creado por] a quienes detentan el poder económico en Argentina, en Latinoamérica, y en el planeta Tierra.

Y peor aún. Lo antiguo pensado, lo revolucionario en términos de nueva sociedad y humanismo de calidad, es presentado como algo viejo, obsoleto. Y se acuña entonces la nueva palabrita: setentista, masticada por el macropoder y el pensamiento hegemónico en nuestro país, como descalificación de un modelo de ideales y valores que necesita ser expulsado de la escena política actual.

Claro está, rápidamente ese producto conceptual es asimilado, deglutido, por una buena parte de la clase media, con su voracidad hacia los calificativos y estereotipos que calcen con su sistema de creencias políticas.

Banalización mediática

Así como el pensamiento dominante del capitalismo consumista desde el Norte instala la sexualidad autoerótica y la adicción a la imagen fetichista de labios gruesos, culos y tetas, toda esta supuesta libertad junto a la represión del amor, así, en cuestiones de la ideología político cultural instala el zapping recreativo de la distracción adictiva, la llamada telebasura como una mezcla de violencia y modelos de ego individualistas y destituyentes de humanismo, junto a la represión y la anulación del pensamiento creativo y la reflexón crítica.

Banalización sería la palabra más ajustada para este producto de la Patria Mediática.Se desarrolla fulgurante en épocas del menemato neoliberal y goza de buena salud ya que el lavado de cerebro rinde sus frutos al mercado. Tinelli-Menem forman un paradigma político-mediático de desculturalización y vaciamiento de valores prosociales y de identidad.

Hay quienes le llaman estupidización de las mentes. y recuerdo en los noventa los primeros programas de Tinelli, no muy diferentes a los actuales, donde la burla y el mofarse del otro era el gran producto humorístico (¡volvé Tato!) y ahora resulta que los niños en las escuelas hacen videos con la humillación del otro como distinto y discriminado. y si es un maestro mejor. Y muchos periodistas se preguntan con cinismo. "¿cuál es el origen de la violencia?"

Los resultados desastrosos en salud mental los conocemos quienes investigamos y enlazamos las problemáticas emocionales y los trastornos en la personalidad en jóvenes y no tan jóvenes en la Argentina actual.

Voy caminando por el pasillo del hospital y una paciente débil mental le grita una y otra vez "basura" a otro paciente débil mental que entonces amenaza pegarle y se arma una gresca con los vigiladores separando y una escena llena de histrionismo y amenazas; un show. Recuerdo entonces que ayer en un canal de TV repetían una escena de un teleteatrro de adolescentes y no tanto y varias veces rebobinaban una escena donde una jovencita le decía a otra: "basura. sos una basura." junto a otros amigos y amigas que se ponían de un lado y de otro.

Los medios como sujeto del macropoder

Justamente la alienación es cuando una mente es pensada por otra y se produce la falsa conciencia: pienso que yo pienso, cuando en realidad pienso lo que vos pensaste por mí y para mí. y deseo lo que vos deseás que yo desee.

En el caso de los medios y su poder de formación de opinión y pensamiento, yo hablo, pienso y quiero, pero en realidad soy hablado, pensado y actuado por los medios. De sujeto me he transformado en objeto receptor de un sujeto dominante y dictatorial que me consume y me piensa. Los medios son ese sujeto del macropoder. ¿por qué macropoder?

Mi amigo Berdichevsky me diría: porque es el poder conformado por los microgrupos de concentración del poder económico. Estos grupos construyen la realidad en base a efectos, artefactos de técnica, racionalizaciones, omisiones y una cantidad de subterfugios que son internalizados por nuestras mentes, algunos desde una conciencia precaria, otros desde lo inconsciente [muy particularmente los medios analógico visuales], y de allí al imaginario colectivo sólo hay un paso.

Imaginario que se construye, naturalmente, con elementos ilusorios en mezcla convincente con algunos componentes reales, y que pasa a ser un patrón de pensamiento vivido como construcción individual. y como realidad innegable. Ya lo decían unos señores llamados Vigotsky y Leontiev. ¡rusos para colmo!: no solamente interiorizamos lo recibido, sino que además nos apropiamos de esos componentes cognitivo afectivos como parte de nuestra personalidad. y como parte de nuestra identidad y del yo, agregamos nosotros.

Es decir que esos elementos y opiniones sobre la realidad pasan a formar parte de la arquitectura más íntima, más nuclear de la personalidad. Pasan a formar parte de nuestras motivaciones, objetivos y hasta de nuestro sentido personal de vida.

Consolidan nuestro sistema de creencias acerca del mundo, del entorno, y de nuestra propia identidad nacional en términos de línea rectora de nuestra personalidad. Para los que piensan que exagero podrán leerlo en estudiosos de la personalidad como Lucien Sève (francés) y Francisco Berdichevsky Linares (argentino).

Los que ganaron pero perdieron

Una paciente dice, en un control grupal del consultorio externo del hospital:

-ahora estoy tranquila. se me terminan las deudas. porque mi familia vive del campo y por el capricho de Cristina no podíamos trabajar.-

-¿pero el paro lo hacía Cristina o los ruralistas?- pregunto yo.

-.y. pero ¿quién tenía la culpa? ella. Ahora todo se tranquilizó.-
-es cierto. Ganaron los que no querían las retenciones.-le respondo.

-.y quienes más tienen.- dice otra paciente.

-sí. y vamos a estar todos mejor. le responde la primera

-¿ustedes tienen campo? -insiste la segunda.

-no. nosotros trabajamos en el campo de ellos.-responde la primera. [Sorpresa en los demás pacientes. quienes se miran unos a otros]

-bueno. Ahora podrán pedir aumento tus familiares que trabajan con ellos.-insiste la segunda.

-. ah. eso no lo sé..-

Siguiendo con las técnicas

Entre las técnicas más usadas por los medios para sustentar determinados valores y renegar de otros está la simple racionalización para acomodar una actitud en el polo contrario; esta técnica llamada inversión semántica y como maravilloso ejemplo que nos brinda la actualidad política lo tenemos a Cobos que de traidor "para un grupo de intelectuales progre y peronistas obsecados" pasa a ser un héroe "para la gente".

Véase también este detalle: la gente con sentido común descubre el heroísmo de Cobo. mientras que un grupo de militantes kichneristas lo ofenden pretendiendo que en realidad fue un cobarde que no quiso enfrentar a la oligarquía. Palabra que por supuesto sólo puede deletrear algún nostalgioso setentista.

Se sabe [ya lo han abonado editoriales de Grondona y Morales Solá entre otros] que los setentistas son personas que se han quedado en el tiempo "añorando utopías e incluso ahondando resentimientos" por su falta de futuro y porque digámoslo de una vez, "no tienen nada", como dice mi vecina. "protestan porque no tienen nada y lo que tienen seguramente lo han conseguido con la corrupción y la usura, como Kirchner en Santa Cruz" y se mete en su casa dando diez vueltas de llave por las dudas.

Y ya que estamos entonces veamos otro maravilloso ejemplo de doble mensaje usado por los medios muy a menudo: Cobo fue un "héroe que apeló a su libertad de conciencia cuando en realidad Borocotó fue un traidor preso de su mala sangre o de presiones". según "fuentes bien informadas." fuentes que por supuesto siempre confirman la ideología dominante del periodismo que se dice independiente.¡Dios nos salve de los periodistas independientes. Tanto como de los psicoterapeutas neutrales.!

Independientes hasta que pasan a ser un engranaje de la producción de radio y TV. Sino miremos lo que ocurrió con muy honestas personas tragadas y devoradas. Tan creíbles ellas y tan valientes parecían en un tiempo. Morales Solá, Magdalena. Víctor Hugo. pero claro. inteligentes en esas producciones, siempre dejan algún díscolo o rebelde, algún "provocador" como gustan llamarlo, como es el caso de Barone con su pensamiento vital y refrescante.

Algo así como la remera del Che en medio de una velada conservadora para que Continental-Monsanto se parezca en algo a lo que fue alguna vez fue Continental. Algo es necesario dar para recibir el mote de demócratas. Y conste que no hablo de Neustadt y de Grondona. y no por respeto a la memoria del primero. pero bueno, todos sabemos.

Fragmentación conceptual

Una de las estrategias del pensamiento hegemónico es trastocar la realidad simplificándola en dicotomías falsas.

Un ejemplo muy reciente es la consigna de antinomia gobierno/campo que impusieron los medios de ocultando detrás del término "campo".

Se generalizó en un problema del campo a la problemática de un sector, el sector privilegiado rural, patronal, y el nuevo capital agrario sojero. Se globalizó en el concepto campo y se le atribuyó de paso un halo esencial, patriótico, fundacional del ser argentino.

Es curioso que tanta pasión puesta por los medios defensores de los ruralistas no hayan enfocado en la vida real de los trabajadores rurales, de los tractoristas, de los empleados de los pooles de la soja que trabajan en contacto con los plaguicidas y en los trabajadores de la cadena agro productiva. ni en sus reivindicaciones y problemáticas laborales y salariales.

Tampoco, claro, fueron insistentes en buscar e interrogar a los dirigentes rurales y mostrar todo el espectro campo. No es ingenuo esto, ya que ubica al problema agrario como un problema de capital e inversión y lo vacía de contenido humanista y del campesino real.

Pero sigamos con las técnicas de quienes nos piensan.

Ya pasaríamos a la deshonestidad intelectual cuando se oculta información, la famosa omisión, o se tergiversan datos y se parcializa un panorama ocultando una parte sustancial del todo. y presentando a ese todo como dándoles la razón sobre la verdad de las cosas. Mi vecina, que no es María Rosa, diría: la verdad de la milanesa.

Mi amigo Francisco B.L. llama singularización de lo universal a una serie de técnicas muy bien elaboradas para desarticular la cadena semántica de causa-efecto-causa en los fenómenos sociales.

Veamos por ejemplo cómo se trata la noticia de Betancurt y sus cualidades singulares, humanas, familia, afectos. o los detalles de un asesinato con todas sus perversiones como modelo del delito suburbano. así también cómo se ignora a los miles de muertos en Irak o los secuestrados y torturados por los EEUU en sus intervenciones militares y cárceles como Guantánamo, sin hablar claro de los ensayos y prácticas de enseñanza de esos servicios del Norte a nuestros militares en décadas pasadas.

Otro modo de singularizar es la caracterización personal para descalificar el contenido.

Muy usado por nuestros periodistas en la descalificación y ridiculización de los personajes en aspectos formales [no olvidemos la gran tecnología en el montaje de imagen y fotoshopping] o rasgos de carácter y de ese modo ocultar el discurso y las ideas detrás de formatos de prejuicio ya construido: los aspectos de la forma y la imagen pasan a primer plano y queda en último plano los contenidos y los mensajes que puedan ser motivo de debate: así serán resaltados los labios de Cristina y su estilo altivo que será caracterizado de soberbia.

Y de ese modo invertir semánticamente la soberbia de la Sociedad Rural y sus aliados patronales del agropoder cortando rutas y decidiendo en enlace los destinos de la gente cautiva. Esta real soberbia será racionalizada por sus defensores cono una reacción necesaria ante lo confiscatorio. O por ejemplo en lo rústico y visceral de un D´Elía (proclamado como "impresentable" para muchos pero que hablaba y decía lo que otros no se animaban a decir) frente a la "ingenuidad y candidez propia de la gente de campo" de un De Angeli que según parece trabaja de pobre y de víctima para producir un efecto compasivo en el televidente.

En fin. Sobre ángeles y demonios nuestro medios son expertos en esta ingeniería del engaño.

Quienes se interesen en estas técnicas tan interesantes de la propaganda podrán consultar la bibliografía aportada por Francisco Berdichevsky.

Imagen cero

En realidad los medios requieren una gestión y operatividad propias de la albañilería de antaño: la zaranda. Que no es más ni menos que la censura moderna: esto SÍ. esto NO.

Es muy fácil: se mide en los diarios y revistas líderes en centímetros cuadrados dedicados a una noticia o reportaje y en tamaño de letras e intensidad de la tinta y color. Y en la TV se mide en segundos de duración o minutos y en el foco que se le otorga. No muy distinto a la radio con la diferencia obvia entre imagen visual e imagen auditiva.

En la moderna radio con ilusión de comunicación y participación se manifiesta también en la elección que hace la producción de cada programa de los mensajes de los sufridos oyentes que saldrán al aire. Y los que quedarán eliminados en el cesto de la basura.

El porcentaje de los escuchados, día tras día, dará como resultado la construcción de un imaginario colectivo de encuesta universal sobre cada tema de interés (de interés para dicho medio). Claro está que dicho resultado subjetivo es fruto de una manipulación mediática y que cada programa de radio a su vez va produciendo una autoselección con concentración en los escuchas que adhieren o simpatizan con la programación y sus periodistas preferidos.

Muy claro como ejemplo de la técnica llamada imagen cero [que en criollo sería "hacerse el oso" o ignorar las noticias que no concuerdan con la ideología dominante] fue el discurso pronunciado hace muy poco por la Presidenta de la Nación en la Cena de Camaradería de las Fuerzas Armadas ante los altos mandos.

En dicho discurso puntualizó claramente los nuevos objetivos en la soberanía y defensa nacional que deberán centrarse en la defensa de los recursos naturales y en el interés regional. Curioso pero real fue la ausencia de información: ¿cuánto le dedicó La Nación, las radios líderes, TN, a esta noticia..? ¿Acaso es poco importante la defensa nacional para estos medios comerciales?

¿Y la presencia de la IV flota de los EEUU en nuestros mares?

Una vez más podemos confrontarnos con la real carencia de patriotismo de nuestros medios y periodistas argentinos y su sumisión al poder económico de la burguesía y el imperio. Dicen que es la nueva derecha, que de nueva no tiene mucho.

Otra modalidad es la descontextualización y fragmentación de la información

Sacar de contexto y resaltar la parte de un reportaje que les resulta feliz a sus intereses. Esta escaramuza la hacen frecuentemente los noticieros como TN que hace unos días entrevistaba a un gobernador por las retenciones y él decía "la solución hay que acordarla ya que no se debe retrotraer a marzo pero tampoco se puede dejar tal cual está el decreto del ejecutivo.." dos veces le preguntó el periodista y dos veces repitió este concepto y en la pantalla se veía en letras grandes "no se puede dejar el decreto presidencial" y aún hablando ya de otros temas seguía el cartel de tal modo que cualquier televidente desprevenido podía asociar esta afirmación con la figura del tal gobernador y sumar porotitos a la causa de los ruralistas.

Claro que los movileros y camarógrafos están especialmente entrenados para "pescar" determinadas imágenes y eventos que recorten la realidad y de ese modo construir la realidad al modo que convenga: si el acto es para descalificar y destituyente del gobierno se buscarán caras morochitas. Los negritos que van por un choripan o pobres señoras con caras de aburridas y desinteresadas que miran para otro lado. Mientras que en la movilización que se quiere destacar se harán planos que dejen una fuerte impresión de multitud abigarrada de gentes sonrientes, atractivas, bien vestidas y que hagan un lucimiento de ciudadanía culta y de libre pensamiento.

Es notable la apetencia de la clase media y el pequeño burgués por parecerse a los que detentan el poder, la belleza, la fortuna y la fama. Y en el proceso de sobre identificación hacen un fortalecimiento ilusorio en el afuera desde un ego y una propia valía desinflada por sus vidas grises.

Un afuera estimulado por los propios medios consumistas y que se acompaña normalmente de un adentro raquítico, vaciado, desinflado, impotente. listo para la voracidad, es decir, para saltar desde la nada hacia un todo inexistente.

Los medios crean deseos en los pueblos, en las multitudes, para el consumo adictivo y voraz de mercancías e ideales de vida que sostengan los intereses de grupo del privilegio que esos medios representan.

Alimentan el individualismo y la violencia entre semejantes. Luego la vida, quiero decir el modelo actual de sociedad, se encargará de la frustración: frustración, miedos, decepción y pesimismo son los mágicos condimentos para alimentar la impotencia y destituir la libertad de conciencia.

Ya lo decía Jauretche refiriéndose a los medios: no hay libertad de prensa. hay libertad de empresa.

Gustavo González Ramella
Médico Psiquiatra
Miembro de CICOP-CTA y de Carta Abierta Necochea